El Partido Obrero repudia la represión y los vejámenes a los que fueran sometidas las compañeras del Centro Universitario del Penal de Mujeres de Ezeiza dependiente del Programa UBA XXII el último 23 de mayo, como así también la destrucción de los materiales del CUE. Asimismo expresamos nuestra solidaridad con los reclamos realizados en el penal de Ezeiza y en el de Devoto y repudiamos las respuestas represivas que reciben los mismos por parte del Servicio Penitenciario Bonaerense, aparato compuesto por un desfile de elementos implicados en torturas y desapariciones bajo la dictadura, métodos que encuentran una continuidad hoy en el trato que se les da a los detenidos en la Argentina, bajo las gestiones provinciales y nacional. El gobierno no puede ocultar, en estos intentos de acallar la voz de los internos, los campos de concentración que son las cárceles, compuestas mayormente por procesados sin condena, sometidos a represiones cotidianas, con un nivel doce veces mayor de infectados de HIV que en las cárceles de Estados Unidos, con denuncias internacionales por las condiciones de hacinamiento, alimentación deficitaria, cárceles integradas por hombres y mujeres pobres que no cuentan con la cobertura del poder político. La triplicación de la población carcelaria en los últimos 10 años habla de un método de aislamiento de los sectores más empobrecidos y de la falta de salidas a las situaciones que detonan los delitos. En estas cárceles están ausentes los responsables de estafas contra la población, los asesinos de nuestra juventud y de nuestros trabajadores, los represores. En las cárceles argentinas no están los responsables de genocidio y gatillo fácil y cuando la movilización popular logra encarcelarlos, gozan de privilegios totales, como es el caso del asesino de Maxi y Darío, quien gozaba de salidas habituales y de un trato especial en Olmos, denuncia que estará presente en este sexto aniversario de la masacre, junto con la exigencia de detención de Duhalde y todos los responsables políticos de la masacre. El ensañamiento es mayor cuando se es mujer y pobre. El crecimiento de las mujeres detenidas y las características de los delitos, mayormente procesadas, muestra a una justicia y un servicio penitenciario encubridores de hombres golpeadores, de narcotraficantes, tratantes y esclavistas y sobre todo, encubridores de la miseria social que se promueve desde el gobierno. Acompañamos los reclamos por mejoras en la situación carcelaria. Denunciamos al gobierno represor de los Scioli-Kirchner. Exigimos castigo a los responsables de los hechos ocurridos el 23 de mayo.
